Cuando Dios parece esconderse

Fr. Carlos Ávila Martínez O.P

A todos los que hoy sufren en silencio y sienten que caminan solos: que nunca olviden que, aun en la oscuridad, Dios permanece cerca. Que su luz sostenga sus pasos y renueve su esperanza. 🙏

Queridos hermanos y hermanas, un eclipse de sol es una experiencia sorprendente: por unos instantes, la luz parece desaparecer. El sol sigue allí, pero algo se interpone entre él y nuestros ojos.

También nuestra vida espiritual conoce momentos de “eclipse”.

Hay etapas en las que Dios parece distante, nuestras oraciones parecen no tener respuesta y la fe se vuelve difícil. Podemos sentir que la luz se ha apagado y preguntarnos: ¿Dónde está Dios?

Pero el eclipse nos recuerda algo hermoso: el sol no ha desaparecido. Su luz continúa allí, aunque temporalmente no podamos verla.

Así sucede con Dios.

A veces nuestras preocupaciones, nuestros miedos, heridas, decepciones o incluso nuestros propios proyectos se interponen entre Dios y nuestra mirada. No significa que Él se haya alejado. Quizá somos nosotros quienes necesitamos aprender a mirar de otra manera.

La fe no consiste solamente en creer cuando todo está iluminado. La fe también es confiar cuando atravesamos la oscuridad.

Hay momentos en los que no sentimos a Dios, pero podemos seguir buscándolo. Momentos en los que no comprendemos, pero podemos seguir confiando. Momentos en los que no vemos la luz, pero podemos recordar que Dios sigue siendo nuestra luz.

El eclipse termina. La oscuridad pasa. Y el sol vuelve a mostrarse en todo su esplendor.

También nuestras noches espirituales tienen un límite.

Cuando Dios parece ocultarse, no significa que haya dejado de estar. Quizá nos está invitando a cerrar por un momento los ojos de la razón y abrir más profundamente los ojos de la fe. 🌅

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